
Al amanecer se filtraban los primeros rayos de luz que habian entrado por la ventana de mi recamara y me han ido disipando ese dulce sueño en el cual yo yacía consciente e inconscientemente a la vez; pero no fue eso lo que me despertó de un sueño profundo sino que me encontraba acostada boca abajo, con la cara tapada en la almohada y noté algo tibio y húmedo que me acariciaba la espalda con deliberada lentitud. Me hizo que me despertará de mala gana porque disfrutaba de esa vaga mezcla de vigilia y de sueño y habría querido que esa sensación flotante durara eternamente.
- ¿que haces?
- Desayuno - respondio él mientras me mordisqueaba mi dulce piel de los hombros y me besaba el cuello. Sus manos fueron descendiendo hacía mis caderas.
- Está delicioso
Después me hizo girar y me aparto el cabello de la cara.
- Buen dia
- Buen dia
-Por favor, dejame saborearte un poco más...
-...
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